La Casa del Conde de Torres Cabrera de Úbeda

 



En la calle Don Juan de Úbeda, en el número 8, se conserva una de esas casas-palacio que, sin pertenecer al grupo de los monumentos más conocidos de la ciudad, guarda una historia familiar de gran interés: la llamada Casa del Conde de Torres Cabrera, conocida también popularmente como palacio de los condes de Cabrera o Torres Cabrera.

El edificio debe entenderse, ante todo, dentro del mundo nobiliario de los De la Cueva, una de las familias más influyentes de la Úbeda histórica. Según la documentación aportada, esta casa perteneció primero a don Juan de la Cueva y Rivera, personaje del que toma nombre la propia calle Don Juan. Después pasó a su pariente don Alonso de la Cueva y Benavides, I señor de Bedmar. Más tarde, en 1609, aparece en los padrones como propietario don Antonio de la Cueva y Guzmán. Finalmente, hacia el año 1700, un nieto de este último, don Luis de la Cueva y Carvajal, caballero de la Orden de Santiago, acometió importantes reformas en la casa y mandó colocar los escudos que hoy campean en su fachada.




La fachada de la casa presenta una imagen sobria y nobiliaria. Está construida en piedra, con buena sillería, y se organiza mediante una portada adintelada situada entre pilastras planas que sostienen un entablamento de aire clásico. Sobre la portada se abre un balcón de piedra, coronado por un frontón triangular partido, en cuyo centro se dispone uno de los escudos heráldicos principales. 






A ambos lados del balcón aparecen otros dos escudos, componiendo una fachada donde la heráldica funciona como verdadera declaración de linaje, poder y memoria familiar.

Los escudos son una de las claves del edificio. El documento de Juan Gabriel Barranco Delgado señala que uno de ellos porta las armas de los Cueva, con la insignia de la Orden de Santiago a la espalda y corona de marqués. Otro escudo combina las armas de los Cueva, los Guzmán y los Carvajal, correspondientes a don Luis de la Cueva Guzmán y Carvajal. El tercer blasón recoge las armas de los Manuel, junto con las de León, Lando y Hoces, vinculadas a doña Josefa Manuel de Hoces León y Lando, esposa de don Luis de la Cueva.

La relación con el nombre de Torres Cabrera se explica por vía matrimonial. La hija de los reformadores de la casa, doña Francisca de la Cueva Guzmán Manuel Hoces y Aguayo, contrajo matrimonio en 1703 con don Juan Fernández de Córdoba Hoces y Fernández de Córdoba, III conde de Torres Cabrera. Por ello, aunque el origen del inmueble está claramente unido a los De la Cueva, la casa acabó asociándose al título de Conde de Torres Cabrera.




Junto a estos elementos nobiliarios, la fachada conserva detalles que hablan de la vida cotidiana de otros siglos. En la planta baja aún pueden verse dos amarraderos circulares de piedra para bestias, testimonio sencillo pero muy expresivo de una ciudad donde las casas principales no solo eran espacios de representación social, sino también lugares vinculados al tránsito, los animales de carga, los criados, los viajeros y la actividad diaria.

Las ventanas del primer piso completan el conjunto con una decoración elegante. Están rematadas por frontones triangulares partidos, en cuyo interior aparecen jarrones de piedra. La buena rejería de los vanos refuerza el carácter señorial del edificio y lo integra dentro de la tradición arquitectónica civil de Úbeda, donde la piedra, la forja y la heráldica forman parte esencial del paisaje urbano.

 


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